Mi postura sobre el turismo (actualizado)

 Esta es un entrada aparte, no relacionada con el viaje, inspirada por un comentario que me hizo un lector recientemente y que tiene el fin de explicar mi posición sobre el turismo, ya que soy consciente de que muchos de los comentarios que escribo despotricando hacia el mismo pueden ser malentendidos o tomados personalmente. 

 Hay muchos modos de viajar por el mundo. Desde el más efímero, como puede ser el de un recorrido rápido visitando sólo atracciones turísticas, hasta el más profundo, que lleva a un alto grado de penetración en la cultura. Todos son válidos, pero hay uno sólo que es el mejor, y es aquel que se ajusta a la búsqueda personal de cada uno. No todos tienen que disfrutar de ver la estatua de la libertad o visitar el Louvre, como no todos tienen que tener ganas de montarse en una bicicleta cargada y lanzarse al desierto o caminar el mundo a 20 km diarios. Pero sea el camino que sea que elijamos, creo que todos tenemos una responsabilidad a la hora de visitar un país ajeno. Así como cuando vamos de visita a una casa, generalmente nos adaptamos a los códigos de ella poniéndolos por encima de los nuestros, cuando visitamos un país ajeno debemos hacer algo semejante.

 A lo largo de 18 años de viajar, y 53 países a cuestas (hasta el momento), he visto una y otra vez los efectos nocivos que un determinado tipo de turista tiene sobre las culturas locales. Para mucha gente, pareciera ser que viajar (o tan sólo el mismísimo hecho de poder hacerlo) es un mero símbolo de estatus social y/o económico. No hay interés profundo en lo que se va a ver, no hay conocimiento alguno sobre lo que se va a ver y mucho menos hay intento alguno en generar un intercambio genuino con la gente local. Es un tipo de turista chato, ignorante y casi siempre arrogante. Es el que visita un país tan sólo para decir que estuvo allí, o peor aún, decir que porque estuvo ahí y vió tal cosa, conoce aquel país. Este tipo de turista puede ser de cualquier clase, puede ir en un “package tour”, de mochilero, en bicicleta, etc. Es el turista descomprometido, no viaja por pasión de aprender, de descubrir, de enriquecerse sino por la pasión de mostrar, exaltar su ego y/o aprovecharse de ciertos beneficios de los cuales no goza en su país. Este es el tipo de turista que se encuentra siempre en los circuitos turísticos famosos y en los centros icónicos de un país, ya que le resulta imposible salirse de ellos. Nada de esto sería ciertamente un problema si no afectara a la cultura local. La ignorancia AFECTA a las culturas locales y tiene un impacto enorme en la conducta de la gente. Es este tipo de turismo al que me refiero cuando escribo. 
 Es el de un tipo que se encierra en un hotel de lujo en un país idílico del tercer mundo y maltrata al personal de servicio. Es el que se sube a un autobus impecable para no tener que mezclarse con la gente “pobre” en camino al Taj Mahal porque les tiene miedo. Es el que paga cualquier disparate en países donde el regateo es parte intrínseca del comercio de todos los días. Es el “mochilero” con plata que se va al sudeste asiático porque se cree aventurero pero va solamente porque es mucho más barato emborracharse allí todos los días en las “full moon parties” que en su país de origen. Es el turista al que no le importa nada, es el turista que con dinero lo arregla todo sin mover un pelo. 
Toda esta serie de actitudes erosionan a las culturas locales y las pervierten, sobre todo en el tercer mundo. Los ejemplos que puedo citar son más de los que puedo recordar, porque he visto demasiados lamentablemente, pero voy a citar algunos:

 El caso del volcán de Kawah Ijen. Para quienes no saben qué es, pueden leer este artículo que escribí el año pasado. El cráter del volcán es un lugar espléndido en sí mismo, pero a diferencia de otros volcanes, este es principalmente un lugar de trabajo para mucha gente. Un lugar donde se trabaja inhumanamente. Desafortunadamente, se ha vuelto un destino turístico y miles de turistas lo visitan todo el año. Cuando estaba allí, he visto a un grupo de turistas europeos, suizos y franceses, turistas ricos. Estaban divertidísimos al pie del cráter tomándose fotos (y arriesgando su vida) e ignorando descaradamente a los mineros que pasaban a su lado. Estos tipos se ponían a posar para la foto obstruyendo el camino de los mineros que en chancletas, agotados luego de un ascenso altamente peligroso, cargando 80kg de sulfuro en los hombros, debían detener su paso para pedirles por favor que se corrieran. Muchas veces esta gente ni siquiera se corría y les respondían en francés o en inglés ofuscados, a personas que no hablan más que un dialecto local.

 Los niños. La industria de la méndiga es un problema muy grande en lugares como India. Allí, he visto una y otra vez turistas que son llevados en un autobus a lugares donde se bajan y son rodeados por chicos de la calle pidiéndoles dinero, a lo cual, el turista rico, responde orgulloso dándoles monedas, o lápices, o cualquier otra cosa, para sentirse un sanmaritano. En India, como en todos los países donde esto ocurre, he hablado sobre este tema con gente local y TODOS concuerdan en que darle dinero a los niños es incrementar el problema y contribuir a no sólo que esos niños se mantengan en la calle (muchos son mandados por sus padres y mafias) sino a que muchos otros lleguen todos los días para quedarse. 
Pero para este tipo de turista, es mucho más fácil tirarle unas monedas a un niño, sentirse un filántropo, contarle a sus amigos a la vuelta, en vez de volver a su casa, investigar sobre organizaciones locales que todos los días sacan a decenas de niños de la calle y donarles el dinero que estas necesitan para continuar haciéndolo. Las hay, y muchas, pero para colaborar con ellas hay que ser solidario de verdad, con el corazón.

 El comercio. En Asia, en casi todos los rincones del continente, regatear es parte de la vida de todos los días para todas las personas. El comerciante exige un precio y los clientes comienzan a bajarlo. A uno puede gustarle o no, pero es así, es como un juego. En lugares donde los turistas llegan en masa, y desconocen completamente este aspecto de la cultura, o peor aún, lo ignoran, van y pagan lo que se les dice sin contemplación (al fin y al cabo, cualquier cosa que paguen en Tailandia a un precio disparatado les costará mucho menos que sus países de origen) El problema es que esto genera inflación y distorsiona los valores locales. Los comerciantes, llevados por la avaricia dejan rápidamente su tradición y no se bajan de precios que muchos sabemos que son irrisorios. Por qué le van a bajar el precio a un viajero que entiende su cultura si después vendrá un turista con dinero y pagará cualquier cosa que se le pida? De este modo, la gente local conectada al turismo pierde sus valores, se vuelve más agresiva, menos hospitalaria y sólo quiere más dinero. Los extranjeros comienzan a ser no más que dinero caminando. Decenas de lugares en el sudeste asiático han sufrido de esto desde que comenzó el boom en el turismo allí. Mafias de taxis, rickshaws, tuk tuks, vendedores ambulantes, hoteles, pensiones de cuarta a precios exorbitantes, restaurantes con menúes sin precio, la lista es eterna. Gente que no quiere más que dinero, y que no bajará sus precios porque sabe que si uno no lo paga, el de atrás vendrá y lo hará, es gente que hasta ha dejado de venderle a su propia gente porque ya no le conviene. 

Vestimenta. La total falta de consideración de muchos turistas por respetar los códigos locales es a veces desquiciante. Ocurre más en mujeres que en hombres (quizás porque estos últimos tienen más “libertad” en países conservadores). Me he cruzado una y otra vez con mujeres en camiseta sin mangas y pantalones cortos , exhibiendo su ropa interior y comportándose del mismo modo que lo harían en su lugar de origen, en países conservadores donde la gente tiene códigos estrictos de vestimenta y reservas muy grandes a la hora de la exhibición del cuerpo. Esto se ve en los templos de India, Tailandia, Laos, en las mezquitas de Egipto y Turquía y en tantos otros lugares. Uno puede estar de acuerdo o no con tales restricciones, pero lo que uno no debe hacer es ignorarlos descaradamente tratando de imponer sus costumbres en lugares donde uno es el invitado. Refleja la ignoracia profunda de quién viaja por viajar sin siquiera informarse de las reglas y códigos que rigen en otras culturas. No sólo es un problema de una absoluta falta de respeto hacia la gente local, sus costumbres y su idiosincrasia, sino que en muchos casos, India por ejemplo entre muchos otros, es ponerse en situaciones de grave peligro para la seguridad personal. 

 Las fotos, un tema que me toca a mí como fotógrafo. En muchas regiones tribales que se han vuelto turísticas, el constante flujo de grandes cantidades de gente, ha hecho que la gente local tome a la fotografía como un negocio. En cualquier pueblo alejado del turismo, la gente es feliz y se siente halagada cuando alguien le pide tomarle una foto. En los pueblos turísticos, sin embargo, se exige dinero, a veces hasta violentamente. Sin dinero no hay foto, sólo desprecio. Hay gente que incluso sin ser de la tribu, se disfraza para lucrar. Esto no viene de la nada, sino de turistas que una y otra vez acceden a dar dinero con tal de tener una foto para mostrar. Basta con que un puñado lo haga para desvirtuar la tradición de una población entera y fundar la avaricia en lugares donde antes no existía.  

 Podría seguir y seguir, son infinitos los ejemplos. Muchas organizaciones consideran al turismo en masa como una forma más de polución local. Desde lo personal, mi búsqueda se aleja de los circuitos turísticos porque en ellos me resulta cada vez más difícil, tanto encontrar gente local genuina que quiera compartir momentos de su vida conmigo sin esperar dinero a cambio, como turistas comprometidos con viajar responsablemente y en busca de aprender realmente de la experiencia. Ante todo, creo que es esencial intentar reducir al máximo el impacto que uno tiene sobre la cultura local, respetándola, informándose antes, moviéndose con prudencia. Con eso como base, todo es válido.

Finalmente, en lo que a mí respecta, una atracción turística, si bien interesante, sea un museo, un monumento, una playa, un edificio, etc, no refleja todo lo que un país tiene para ofrecer, en ellas no se conoce al país, se conocen hitos de ellos. Yo estoy interesado en conocer los países por dentro, su gente, su idiosincrasia, sus diferentes modos de concebir la existencia y lidiar con ella y la bicicleta es el medio que mejor se ajusta para que yo pueda descrubrirlo de este modo. Es mi manera de viajar y de penetrar en una cultura, y es la mejor porque es la que se ajusta a lo que yo busco, no tiene por qué ser la realidad última de todas las personas. Ciertamente no lo es, y por suerte! Los demás, que disfruten como gusten en la medida que lo hagan con respeto como base y minimizando lo más posible su impacto.

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6 thoughts on “Mi postura sobre el turismo (actualizado)

  1. Es tan facil como sitar ejemplos actuales como era Thailandia hace 20 años y lo que se ha convertido ahora, la ultra destruida costa española para turismo de playa, en Italia todas las playas son privadas has de pagar para bañarte ¡¡ increible y vergonzozo ¡¡, he sido testigo en Senegal como supermodernos 4×4 (alemanes y franceses la mayoria) tiraban desde las ventanillas bolis y chuches a los niños, jodiendo a las mujeres que viven de la venta de estos y destruyendo los dientes a esos ñiños,lugares de interes naturales que son de todos has de pagar para verlos, donde muchas veces los dineros van a parar a los bolsillos directamente de funcionarios corruptos ,etc,etc, educacion es lo que falta no tantas ONGS de dudosa transparencia.-

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  2. muchísimas gracias por tu aporte Dr.Steiner y por contribuir con más de los tantos ejemplos siniestros consecuencia del turismo irresponsable. El caso de Tailandia lo conozco muy bien y es ciertamente paradigmático. Las tribus del norte se transformaron en un zoológico humano, las playas del sur llenas de hoteles que destrozaron su belleza y llenaron sus calles de prostitutas, drogas y extranjeros borrachos y esto no lo digo de puritano, sino para citar más ejemplos de cómo se afecta y destruye a las culturas locales. Gracias!!

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  3. Como siempre, leerte es un placer, siempre opinando con fundamento. Enseñas con cada frase. No conozco Tailandia ni muchos de los lugarea que mencionas, pero he tenido la misma reflexión cuando fui en reiteradas ocasiones (xq nunca me es suficiente) en Bolivia y Perú cuando me encuentro sentada en el mercado comiendo humita o comprando bananas, mirar a mi alrededor la falta de respeto de mis colegas turistas, burlándose o haciendo cosas q no hacen en su país, y veo el contrafrente, los bolivianos/ peruanos, cada vez más cerrados, más intolerantes, y hasta me animo a decir resentidos. Pero puedo asegurar, q si bajás el tono de tu voz, si charlas con ellos, si comes con ellos, podes descubrir q son personas sensibles, con historia para contar, empapados de cultura y un corazón que desborda amabilidad y están tan agradecidos de sus creencias que si lográs bajarte del escalón de esa clase de turista, te sentís tan rico cuando te la comparten que cada persona representa un viaje distinto y un recuerdo añorable que nunca te será suficiente. Besos con 13grados!!!

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  4. La verdad no me canso de leer tu blog y comparto totalmente tu mirada acerca del turismo y su influencia. Yo encuadro en esos que viajan con poco tiempo, pero debo decir que las cosas de cada viaje que me marcaron son las que estaban totalmente fuera de programa y de los sectores del turismo masivo. Esta bueno tener presente tu mirada, que considero más antropológica que de turista, muy consecuente. A veces a uno en la vorágine de querer aprovechar el tiempo al máximo se le pasan ciertas cosas, así que viene bien el refresco, un abrazo!

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